Dentro de la psicología, existen una gran
variedad de teorías en cuanto a las
fases de desarrollo según diversos
enfoques. En esta ocasión revisaremos el enfoque psicoanalítico de Margaret Mahler,
psicoanalista y pediatra quien realizó un gran aporte a la psicología evolutiva.
Con una formación en pediatra decidió trabajar con niños gravemente trastornados, esto la llevó a interesarse por las relaciones madre-hijo, sin embargo fue el psicoanálisis lo que le proporcionó las bases para establecer su teoría. Para Mahler, lo importante es el proceso por el cual el niño se separa de la madre, para ser un individuo independiente, dejando de lado los aspectos sexuales tan enfatizados en el psicoanálisis. Consideraba que la personalidad de un individuo, se forma a partir de la relación que tiene el niño con la madre. Inicialmente un recién nacido no es capaz de distinguir entre él mismo y las demás personas, por lo que el “yo” y el “no yo” (mundo externo) es lo mismo para el infante, percibiendo a los demás como si fueran parte de él. Para que la personalidad del niño pueda desarrollarse adecuadamente, es necesario que sea capaz de separar lo externo de lo interno, logrando percibirse como un individuo independiente. Para lograr este objetivo el bebé tiene que pasar por un proceso de tres fases; autismo normal, simbiosis normal y separación-individuación. El desarrollo de la personalidad así como la naturaleza de las relaciones interpersonales depende de cómo resolvemos estas fases.
Autismo normal
Comprende el primer mes de vida, en esta fase
los periodos de sueño del recién nacido sobrepasan a los de vigilia, por lo que
el niño parece atrapado en su propio mundo ajeno al exterior. Presenta un nulo interés por lo que se encuentra a su alrededor.
Simbiosis normal
El bebé entra en esta fase alrededor del
segundo y tercer mes de vida. El bebé permanece
más tiempo despierto , por lo que comienza a percibir su mundo exterior. Posee una leve distinción entre lo que esta dentro y lo que está fuera de él, lo
que es placentero y lo que no lo es. La
característica principal de esta fase es la dependencia con la madre, ya que no distingue que es otra persona. En esta etapa los
bebés suelen espantarse con facilidad, ya que son bombardeados por los diversos
estímulos de su medio.
Separación- individuación
Esta
fase se encuentra dividida en 4 subfases:

Práctica: los primeros pasos del bebé marcan
el inicio de esta fase,alrededor de los
9 meses hasta el mes 18 . El mundo del bebé se vuelve más amplio, así
como su realidad. Es un proceso de práctica en el que va descubriendo su medio
y adquiriendo autonomía. El niño busca las habilidades que le permitan una
mayor separación.
Reacercamiento o aproximación: alrededor de los 18 meses, una vez que el niño a explorado su medio, es capaz de reconocer
su indefensión e independencia de un modo nuevo, ya que es consciente de
la separación, se da cuenta de lo mucho que depende de otros, pero al mismo tiempo sabe lo que puede hacer por sí mismo. Se presenta una mayor susceptibilidad a la frustración, temor a
la pérdida de objetos o personas, mayor conciencia de la separación y por lo tanto mayor ansiedad, mostrándose más lloroso de lo normal. Es una etapa
de cambios emocionales por lo que el niño alternara entre periodos de gran
necesidad de acercamiento con la madre y periodos de necesidad de alejarse.
Consolidación y constancia del objeto emocional:
Entre los 24 y 30 meses de edad se consolida en el niño el percibirse como un individuo, y es capaz de saber que su madre existe, y regresará cuando no esté presente (constancia del objeto emocional). debido a esto el niño adquiere una estabilidad emocional, ya que es capaz de distinguir las experiencias buenas y malas por separado. El proceso de separación-individuación es muy importante, ya que si una persona distingue adecuadamente cuales son sus límites, tiene una identidad propia y es capaz de saber que aunque las personas no estén presentes aún así tiene su afecto, podrá establecer relaciones interpersonales sanas.
La individuación es el sentimiento de ser −una conciencia temprana del sentido de ser, de entidad−, mientras que la identidad es la posterior conciencia de quién soy .
Cuando surge alguna dificultad en las etapas, se presenta lo que Mahler llamó psicosis:
Psicosis autística: el niño no distingue a las personas a su alrededor, por lo que se le ve perdido en su propio mundo, sin mostrar interés en lo que le rodea.
Psicosis simbiótica: alrededor de los tres o cuatro años el niño no es capaz de distinguirse como separado de la madre, en la mente del pequeño el y su madre son el mismo ser. Debido a esto el niño no puede separarse para establecerse como individuo.
MUY BUENA INFORMACIÓN, BIEN RESUMIDA Y CLARA:) GRACIAS
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